Carlos Orestes Díaz se hacía pasar por médico con especialidad en endocrinólogia, estafando pacientes con consultas y medicamentos.
Carlos Orestes Díaz emergió como un individuo involucrado en prácticas fraudulentas en Santa Ana, mostrándose bajo la fachada de un profesional médico. Su artimaña llegó al extremo de alquilar un local con el fin de establecer una clínica, presentándose como médico endocrinólogo. Bajo esta apariencia, recetaba medicamentos supuestamente importados del extranjero a los pacientes, a quienes cobraba la considerable suma de $700. Sin embargo, el desalentador desenlace radica en que ni los medicamentos prometidos eran entregados ni el dinero reembolsado.
Las investigaciones ulteriores pusieron de manifiesto que Carlos Orestes Díaz carece de formación médica y había recurrido a la falsificación de documentos y carnets relacionados con la profesión, tejiendo una telaraña de engaño. No solo se trata de un acto de estafa, sino de una representación descarada y peligrosa que comprometió la salud y la confianza de las personas afectadas.
Conforme se profundiza en su historial, se revela que Díaz carga con tres órdenes de captura pendientes. Una de ellas se relaciona directamente con sus acciones fraudulentas, mientras que las otras dos se relacionan con casos de retención y apropiación indebida de vehículos automotores. Esta serie de actos delictivos revela una conducta sistemática de engaño y abuso de confianza en diversos contextos.
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