En diciembre del 2018 el padrastro violador tuvo el primer acercamiento con su víctima realizando tocamientos, y en el año 2020 violó a la niña.
La historia se desenvuelve en el municipio de Santa Ana, donde dos menores de edad estaban bajo el cuidado de su abuela debido a la escasa presencia de su madre, quien solo las visitaba de manera ocasional. Sin embargo, en diciembre de 2018, la madre decidió llevar a sus hijas consigo para pasar un tiempo juntas, compartiendo ese período con su pareja sentimental.
En una noche que quedó marcada por un acto deplorable, el individuo, identificado como F.M.R.R., de 35 años, aprovechó la ausencia de la madre y cometió un abuso sexual contra la niña de 8 años de edad. Lamentablemente, esta conducta se repitió en ocasiones posteriores cuando quedaban solos.
En una segunda temporada, en el año 2020, la situación empeoró, ya que el sujeto no solo cometía tocamientos inapropiados, sino que también abusó sexualmente de la menor en reiteradas ocasiones, amenazándola con dañar a su madre si compartía lo que ocurría. Un año después, la valiente niña confió en una prima mayor de edad y compartió su dolorosa experiencia, lo que llevó a la presentación de la denuncia correspondiente.
Como resultado, el acusado fue declarado culpable y condenado a una pena de 26 años y 8 meses de prisión por el delito de violación agravada en menores o incapaces de manera continuada, además de 12 años adicionales por agresión sexual agravada a menores e incapaces. Esta sentencia marca un importante paso en la búsqueda de justicia para la víctima y un recordatorio de la importancia de proteger a los más vulnerables.
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