Fernando Salinas, joven gay que destaca en el baile y el acrilismo

Fernando Salinas es un joven gay de 27 años de edad, que destaca en el acrilismo como profesión y el baile como diversión.

Previo a la conmemoración del día internacional del orgullo LGBTIQ+ conversamos con Fernando Salinas, un joven gay de 27 años con una historia de vida ejemplar, que a pesar de pertenecer a una comunidad históricamente estigmatizada y discriminada por la sociedad salvadoreña, ha sabido salir adelante, destacando en los ámbitos que le apasionan, tanto en la danza como en el acrilismo. 

Fernando creció en una familia encabezada por su madre, quien, como madre soltera, se hizo cargo de él y de su hermana. Desde temprana edad Fernando inició su camino de exploración y descubrimiento, y lo hizo desde la inocencia de un infante, y cuando apenas cursaba el primer grado beso a otro niño, lo que hizo que las alarmas saltaran para las autoridades de la escuela, por lo que su madre tuvo que presentarse.

“Yo desde pequeño siempre fui bastante aplicado, y mi mamá nunca había sido llamada por malas notas o mala conducta, pero fue llamada, porque yo bese a un niño… Yo lo vi todo normal, mi mamá me regaño y me dijo que eso era malo”. Ese momento marcó el primer encuentro de Fernando con un estigma social que cuestionaba su impulso y atracción hacia alguien de su mismo sexo, “Yo le decía a mi mamá que a mi me había gustado besar al otro niño, y yo lo vi tan normal, y pasó el tiempo, pero fue hasta el quinto grado donde me di cuenta que era una persona gay y me identificaba como una persona gay”.

¿Cómo descubriste que eras una persona gay?

“Yo tenía unas vecinas que eran lesbianas y fue por ellas que supe por el gusto diferente hacia una persona” Fernando a pesar de crecer escuchando la discriminación y el rechazo social hacia sus vecinas supo identificarse con ellas, ayudandole a su aceptación y exploración desde temprana edad, situación que eventualmente traeria consigo el “Bullying” por parte de sus compañeros de escuela. “Mis compañeros siempre me ponían sobrenombres… cuando quería jugar fútbol con ellos no me aceptaban por ser un poco femenino en mi manera de hablar y actuar… Una vez un primo me tuvo que defender porque mis compañeros me cortaron el cabello solamente por ser femenino.”

Ante el rechazo de los niños, Fernando vio a bien juntarse más con las niñas, ya que sentía mayor afinidad hacia ellas, y sobre todo porque recibía una mayor aceptación y comprensión de su parte. “Siempre andaba con niñas, porque me gustaba peinarlas, y cosas así… Pero no me sentía raro, porque eran acciones para aceptarme a mi”

“Habían noches que yo oraba y pedía ser diferente”

Fernando al ser educado en una familia religiosa y conservadora, los estigmas sociales eran muchos, y hablar sobre la diversidad sexual era un tabú. “ Mi mamá como madre soltera, cuando yo le decía que me gustan los niños, ella me decía que yo había tenido el apego solo de una mamá, y me había hecho falta una figura paterna” Sus palabras reflejan cómo el machismo está profundamente arraigado y normalizado en la sociedad, así como la desinformación prevalente que impide que El Salvador avance hacia una cultura de respeto, tolerancia y aceptación.

Adultez, aceptación y adaptación

Los años de estudio continuaron para Fernando y, durante su transición de adolescente a adulto, su orientación sexual se hizo evidente para su familia, su círculo social y sus compañeros de estudio. «Mis tres últimos años de bachillerato estuvieron marcados por los típicos apodos como ‘la niña’ o ‘fresita’, pero ya me había aceptado y había aprendido a lidiar con eso», Plenamente aceptando su sexualidad, Fernando tomó el paso más importante: hablar sinceramente con su madre sobre su vida como adulto. Para Fernando, su madre siempre desarrolló un papel importante en su vida, y en su etapa adulta ella le brindó el apoyo, comprensión y aceptación que necesito, siendo hasta la fecha un pilar importante para su vida.

“Nunca me vi como una mujer, me aceptaba tal cual era, siempre me ha gustado usar barba y verme masculino”

En su proceso de descubrimiento del mundo adulto y de la comunidad LGBTIQ+, Fernando admite haber conocido ambientes y personas que lo llevaron a consumir bebidas alcohólicas y a fumar, actividades que no le agradaron y que decidió no continuar por su cuenta. Sin embargo, dejando de lado estos aspectos negativos, Fernando encontró el fascinante mundo del drag.

Drag artístico realizado por Fernando durante una fiesta de Halloween

¿Cómo describirías un Drag?

“Un Drag es una persona multifacética, con un arte extremo, siendo personas alegres, y tenemos la distintiva de ser profesionales”. El drag es una expresión artística en la que una persona se viste con ropa y maquillaje para destacar una identidad de género, una combinación de identidades o una personalidad ficticia y creativa. Este arte es multidisciplinario, ya que incluye elementos de vestuario, maquillaje, peinados, y a menudo, componentes de baile y canto. La actuación y el entretenimiento son también aspectos fundamentales, haciendo del drag una forma de arte diversa.

Los artistas drag tienen una larga historia que se remonta a la antigua Grecia y continuaron siendo una presencia notable hasta la época de Shakespeare. Es probable que el término «drag» haya surgido en el contexto teatral, refiriéndose a los hombres que interpretaban papeles femeninos en las obras, dado que las mujeres no podían actuar en el escenario en esos tiempos. El drag no solo es una manifestación de talento y creatividad, sino también un medio para explorar y expresar las normas de género.

Además del mundo drag, Fernando también expresa su arte mediante su pasión por el baile, ya que también es miembro activo de un grupo de danza moderna. Actualmente, se encuentra preparándose para competir contra otros grupos en competiciones. Su dedicación y esfuerzo han comenzado a rendir frutos, ya que próximamente, en diciembre de este año, participará en su segunda competencia internacional a realizarse en México junto a su grupo coreográfico.

Fernando ensayando para su próxima competición en México.

Fernando no solo sobresale en el mundo del drag y como bailarín, sino que también explora otra faceta artística siendo acrilista. «Desde pequeño siempre me he considerado una persona creativa y detallista. Cuando empecé con mis clases, descubrí que tenía un talento para las técnicas del acrílico», expresa Fernando, quien ha encontrado en esta forma de expresión artística al igual que el baile, una forma para canalizar su creatividad y habilidades técnicas.

Fernando se encuentra con fuertes expectativas a corto plazo en su próxima competición a realizarse en México y a mediano y largo plazo espera continuar siendo feliz, ya que ha demostrado ser una persona fuerte, que nunca se dio por vencido, alguien soñador que ha superado estigmas de la sociedad y procesos duros que lo moldearon para ser quien es en este momento y que actualmente buscar ser un líder en los diferentes ámbitos que se destaca. Sin duda Fernando es alguien que vive con orgullo ser gay y celebra con alegría su esencia todos los días.


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