El Papa Francisco, de 88 años, se encuentra en estado crítico después de sufrir una prolongada crisis respiratoria asmática. Según el último informe del Vaticano, el Pontífice experimentó esta mañana una grave dificultad respiratoria que requirió la administración de oxígeno de alto flujo. Además, los análisis de sangre revelaron trombocitopenia y anemia, lo que obligó a realizar transfusiones sanguíneas. Aunque permanece consciente y ha pasado el día en un sillón, sufre más dolor que en jornadas anteriores. El pronóstico sigue siendo reservado, y las autoridades eclesiásticas han manifestado su profunda preocupación por la salud del Santo Padre.
Mientras tanto, en su natal Argentina, comunidades vulnerables se han unido en oración por su pronta recuperación. Fieles de la villa 21-24 de Buenos Aires, quienes conocieron al Papa durante su tiempo como arzobispo, expresan su afecto y esperanza en medio de esta delicada situación.
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