“Bukele Mexicano” asesinado durante evento público

Carlos Alberto Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan, Michoacán, fue asesinado durante evento público.

El alcalde del municipio de Uruapan, en el estado de Michoacán, México, Carlos Alberto Manzo Rodríguez —popularmente apodado “el Bukele mexicano” por su estilo beligerante hacia el crimen organizado— fue asesinado a tiros la noche del sábado 1 de noviembre de 2025, durante la celebración del tradicional Festival de las Velas en el centro de Uruapan.

Según la Fiscalía del estado de Michoacán, el atentado ocurrió aproximadamente a las 20:00 h hora local en la plaza principal de la ciudad, donde Manzo encabezaba el acto inaugural del festival en presencia de decenas de ciudadanos. Tres sujetos habrían cerrado el paso, al menos uno se acercó al alcalde y disparó a quemarropa. El edil recibió múltiples impactos de bala y fue trasladado al hospital, donde murió minutos más tarde. Uno de los agresores fue abatido en el lugar y dos personas más detenidas.

¿Quién era Manzo y por qué la denominación “Bukele mexicano”?

Manzo Rodríguez, de 40 años, había asumido como presidente municipal de Uruapan el 1 de septiembre de 2024, tras ganar como candidato independiente con el movimiento “La Sombreriza”. Desde su llegada al cargo, adoptó un discurso directo y confrontativo contra el crimen organizado, declarando: “Delincuente que se tope que ande armado… hay que abatirlos, no hay que tener ninguna consideración con ellos”.

Por esa postura y su estilo de gobierno autónomo, los medios y ciudadanos comenzaron a compararlo con Nayib Bukele, presidente de El Salvador, conocido por su línea de mano dura contra pandillas.

El estado de Michoacán es uno de los territorios más afectados por la violencia de los cárteles en México. En Uruapan operan varias organizaciones criminales que compiten por el control del transporte de aguacate, limones y otras rutas de narcotráfico. Manzo contaba con protección desde diciembre de 2024, y en mayo de este año se le asignaron 14 elementos de la Guardia Nacional de México además de policías municipales, lo cual denota que las autoridades ya lo habían identificado como un objetivo de riesgo.

El crimen generó indignación en la población de Uruapan y Michoacán. Durante las exequias, manifestantes protestaron, tomaron el Palacio Municipal y exigieron justicia, colmando la tensión existente por la violencia política en la región. 

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, así como el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, condenaron el asesinato. Las investigaciones ya han iniciado y se trabajan videos, testimonios y rutas de huida de los agresores. 

El asesinato de Manzo simboliza un patrón creciente de violencia contra autoridades locales en México, lo que plantea señales de alarma sobre la capacidad del Estado de garantizar la seguridad incluso con escolta. Su muerte pone en evidencia lo peligroso que resulta para los alcaldes que adoptan posiciones francas contra los cárteles.


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