Waldemar Romeo
Conversando días atrás con una señora con su pequeña venta de ropa interior sobre la avenida España me resulta en una frase muy particular, hablamos de todo desde los desalojos hasta su hija capturada durante los primeros meses de régimen de excepción y aún llevando su proceso para posiblemente en unos meses ser liberada o no, cuando de pronto decidí mencionar el caso de las baldosas removidas y desechadas en el palacio nacional, claro tal vez mi tema de conversación ya estaba limitado la respuesta de la señora todavía me sorprendió todavía más “No me importa el palacio, me importa los desalojos y el régimen».
Me llevo a reflexionar sobre la carga social y la doble moral de muchos hoy dia en el Medio cultural, me llama la atención que ahora tantos historiadores, gestores, arquitectos, han saltado, denunciado y hasta condenando la intervención de parte del MOP en el histórico palacio nacional y fue la noticia viral de hace unas semanas atrás, obviamente ante el silencio y compadrismo del Ministerio de cultura que muy Pero muy pocas veces desde su creación en la gestiones anteriores ha sido efectiva.
¿Por qué ahora levantar la voz ante una palacio nacional con arquitectura ecléctica construido entre los años 1905 a 1911 que fue la representación del poder política en su momento?, ¿por qué ahora quejarnos?, cuando la mayoría de estos estudiosos de la historia o simpatizantes de esta gritan y hasta publican en todas las redes sociales que están destruyendo la historia; Claro, también me interesa la historia como un autodidacta que tampoco puede negar que la belleza arquitectónica necesita también ser protegida al paso del tiempo.
Pero también me interesa más los abusos de poder, la falta de derechos constitucionales, los desalojos a vendedores del centro histórico, que lo único que necesitan es llevar sustento a sus hogares, personas que estudian y tiene un nivel de sensibilidad y de educación que muchos estudiantes universitarios que ahora alzan su denuncia por un palacio histórico.
Son los mismos apreciadores de la arquitectura que no dicen nada ante el régimen o los desalojos del centro histórico, ahora ya no hablamos de estudiosos del arte y la cultura; hablamos de la doble moral, nos pronunciamos en Facebook , Tik Tok o Twitter sobre un edificio Pero al momento de hacer viral el régimen o un desalojo a una emprendedora en cualquier plaza del centro histórico nuestra capacidad de denunciar y hacer viral estos hechos desaparece por lucha de intereses.
Entonces reflexiono… «No me importa el palacio, me importa los desalojos y el régimen»
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