Waldemar Romero – Gestor Cultural y Poeta.
La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.
Charles Bukowski
Durante distintos procesos históricos en un país donde poco o nada es importante, ahora la democracia, donde un estado militarizado se vende como un país próspero económico y socialmente estable ante el marketing del mundo, cuesta mucho trabajo creer que los colectivos, los gremios y los movimiento culturales en distintas disciplinas artísticas y humanistas no se pronuncien absolutamente en nada ante los atropellos desde hace cinco años de la llegada al poder de Bukele.
Ahora se terminó de consolidar en las elecciones del pasado 4 de febrero, y ante muchos abismos sociales de los cuales muy pocas veces alzan voz la generación de artistas que de alguna manera manifestaban un descontento total ante atropellos de las fuerzas opresoras, y hay que tomar en cuenta que no es la primera vez que hay una reelección ilegal e inconstitucional en la historia, las hubieron en el siglo XIX y por ende en el transcurso de las décadas del siglo XX con dictaduras militares, juntas de gobierno provisionales o el ya conocido como el Martinato.
La falta de memoria histórica o el menosprecio de la misma historia en nuestra sociedad salvadoreña siempre fue y será un calvario antropológico desde muchos puntos de vista. Existe un sesgo en común hoy día y tal vez es la diferencia con décadas pasadas con los movimientos sociales; ahora el abuso de poder existe y muy evidente, pero nadie presiona socialmente para denunciar de manera más efectiva involucrando el arte, ya que aquel promotor cultural que luchaba en la década de los 70 para detener los atropellos ha dejado de existir desde que el gobierno de Nuevas ideas entro al poder.
Las medidas de seguridad implementadas por el régimen para mucha gente ha sido bien visto por un sector de la población, pero para el ciudadano promedio históricamente marginado y estigmatizado afirma que policias y militares se han convertido en asaltantes dentro las mismas comunidades que antes eran asediadas por pandillas… ¿Será que los mismos cuerpos de seguridad tienen un modus operandi de pandillas hoy día?
Se viene una gestión más de un gobierno inconstitucional, dónde los derechos como ciudadanos quedarán más reducidos que antes, donde la canasta básica seguirá incrementado aún más y los altos índices de desempleo serán más evidente que antes.
Los artistas y sus distintos colectivos dejaron hace mucho tiempo de hacer denuncia, ahora solo regresan a manifestaciones artísticas pobres con la tendencia a abordar temas ya quemados, con una dosis de diversidad que ahora con la conyuntura actual no sirve para nada. Lo único que nos queda es tener fuerza y seguir presionando desde las redes sociales, mientras que el oficialismo continuará con luces LED, con discotecas móviles y la publicidad que hasta ahora es y será su eje de plataforma de un gobierno autoritario.
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